El
maltrato puede ser físico, emocional y sexual.
Se
suele entender por maltrato físico los ataques o agresiones intencionales, con
uso de la fuerza, que pueden causar daños, enfermedades o la muerte. Se
incluirían aquí acciones tales como golpear con puños u objetos, dar palizas,
emplear un arma, morder, abofetear, empujar, arrojar objetos, estrangular,
zarandear, etc.
El maltrato o abuso sexual consiste en un evento que ocurre sin el consentimiento de la víctima e incluye tanto la agresión sexual que es completada como el intento. La falta de consentimiento y deseo de mantener las relaciones sexuales es central en este tipo de maltrato, sobre el que todavía pesan muchos tabúes. Así, el agresor recurre a variadas estrategias que van desde el uso o la amenaza de la fuerza, la amenaza de represalias posteriores contra una misma o contra otras personas, hasta estrategias más sutiles como la culpabilización por no querer mantener relaciones sexuales, la insistencia continua a pesar de haber dicho que no, el acogimiento a un supuesto derecho conyugal, etc. Las agresiones sexuales consisten básicamente en penetrar la vagina o el ano por el pene, la lengua, los dedos o un objeto, o la boca con el pene en contra del deseo de la persona agredida. Incluye también realizar tocamientos o hacer que la otra persona haga esos tocamientos a sí misma, el agresor o terceras personas; obligar a mantener relaciones sexuales con otras personas, evitar la toma de precauciones para evitar contraer enfermedades o evitar embarazos, etc.
Redacción
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