miércoles, 9 de marzo de 2016

Formas de pensamiento autodestructivo

Con bastante frecuencia caemos en el error de utilizar patrones mentales negativos a la hora de analizar un determinado problema o llegar a ciertas conclusiones sobre nuestras vidas. Identificar estas formas de pensar autodestructivas es el primer paso para convertirnos en ESPECTADORES de nuestros propios pensamientos y así poder emitir juicios MÁS ACERTADOS sobre la realidad que nos rodea.
A continuación trataré de explicar cada una de estas 6 formas de pensar autodestructivas:

1. SER CATASTROFISTA
Es la forma de pensar ideal para maximizar la ansiedad. Ante una situación difícil, las personas catastrofistas siempre imaginan el peor escenario posible. El pensamiento catastrofista es el que muchas madres experimentan cuando sus hijos no contestan al teléfono.


2. EXAGERAR LO NEGATIVO Y RESTARLE VALOR A LO POSITIVO: 
Normalmente estas dos características van de la mano y ambas contribuyen a generar un estado de ánimo depresivo. El mejor ejemplo sucede cuando dices algo positivo y automáticamente utilizas la palabra “pero” para introducir algo negativo: “Cada vez lo hago mejor en el trabajo PERO sigo cometiendo errores” .Como puedes observar, la estructura gramatical de esta frase REFUERZA el componente negativo mientras que le RESTA VALOR al positivo. Prueba por un momento a cambiar la palabra “pero” por la conjunción “y”. La frase quedaría de la siguiente forma: “Cada vez lo hago mejor en el trabajo Y sigo cometiendo errores”. Como puedes observar, en este caso los componentes positivo y negativo adquieren el mismo peso en la oración.

3. CREER QUE PUEDES SABER LO QUE PIENSAN LOS DEMÁS: 
A veces creemos saber las motivaciones y razones que tienen las personas para actuar de una determinada manera sin que tengamos ninguna evidencia para ello. Por mucho que te acerques, no puedes saber lo que ha impulsado a una persona a actuar de cierta manera a menos que te lo diga de manera explícita. Y muchas veces ni aún así es suficiente. Debes asumir que el pensamiento de los demás es algo que escapa a tu control.

4. PRETENDER SER SIEMPRE UN EXPERTO: 
en un área determinada es la receta ideal para generar estrés ya que te obliga a estar siempre a la defensiva. Cuando el error no es una opción para ti, siempre tienes que estar defendiendo tu opinión y tus acciones para poder justificarte cuando te hayas equivocado. Por mucho que sepas acerca de un determinado tema, debes asumir que el error forma parte esencial de nuestras vidas.

5. LOS “DEBERÍA”: 
Se trata de un patrón de pensamiento muy común que genera culpabilidad y enfado, además de estrés. Los “debería” suponen la existencia de una lista de reglas inquebrantables tanto para ti mismo como para los demás. La culpabilidad surge cuando eres tú el que rompe una de estas reglas. Por el contrario, experimentarás enfado y resentimiento cuando sean los demás los que rompan estas reglas. No debes olvidar que el concepto que tienes tú sobre lo que debería y no debería ser el mundo es SÓLO TUYO. Otra persona puede tener un concepto diferente aunque TOTALMENTE VÁLIDO. Hace poco un amigo me comentaba que la mitad de los problemas cotidianos se resolverían si todos aplicásemos el sentido común. El problema es que mi sentido común no tiene porqué ser igual que el tuyo. Es ahí donde se genera el conflicto.

6. CULPAR:
Ocurre cuando te sientes responsable del sufrimiento de los demás o, por el contrario, responsabilizas a los demás de tu propio sufrimiento. Cuando culpabilizas, siempre hay algo o alguien externo a ti que es la causa de tu sufrimiento. Cambiar a los demás o cambiar las circunstancias que te rodean no es siempre una tarea fácil o posible. Lo único que puedes intentar hacer es cambiar tú mismo.
Para no caer bajo la influencia de estas formas de pensamiento autodestructivo, el proceso habitual de desarrollo personal pasará por 4 fases:

FASE 1:
No eres consciente de la existencia de estas formas de pensar negativas. Forman parte inherente de tu pensamiento cotidiano y no las cuestionas.

FASE 2: 
Es la fase en la que te encuentras ahora si has conseguido llegar hasta aquí leyendo. En estos momentos eres consciente de estos errores pero sigues cometiéndolos de manera inevitable.

FASE 3: 
Poco a poco comienzas a comprender estos pensamientos y consigues que las reacciones emocionales que se generan a partir de ellos no sean tan devastadoras como en el pasado.

FASE 4: 
Con mucha práctica y atención lograrás ADELANTARTE a estos pensamientos antes de que surjan y podrás escoger un camino diferente.

Fuente: Psicocode

El rincón de la mujer emprendedora

martes, 8 de marzo de 2016

Una amiga de la comunidad nos comenta..

Me gustaría decirles que estoy de acuerdo con el autoempleo, yo lo realizo en una empresa y me gustaría que las mujeres sepan que SÍ podemos, que somos FUERTES y que en realidad con dedicación se llega lejos



Atentamente,
Roxana Alva vega

lunes, 7 de marzo de 2016

En mi vida quiero personas que sumen, no que resten

No dejes que se pierda tu esencia. Intenta no perderte entre las personas, pues cada vez desconocemos más a los que nos rodean. No te desveles ni te deshagas de tu esencia aunque lo que estás viviendo te atormente. No cambies ni te transformes sino es porque has asumido una buena lección.

Tu corazón es hermoso así, no permitas que las personas resten o dividan tu vida. Ama tu interior y mejórate cada día, pero no consientas perder tu esencia. Si ella desparece, serás solo alguien más y aquellos que te quieren y te valoran no podrán distinguirte
Recuerda que aquello que te hace llorar te hace tan especial como lo que te hace reír. Darte cuenta de esto constituye una liberación en sí misma. Cubre tu esencia, no dejes que las circunstancias la despedacen, protégela del frío.

El dolor que causa aquello que nos anula a veces es insoportable

Nadie quiere tener a su lado personas que le anulen o que boicoteen su crecimiento personal. Todos queremos a nuestro lado personas que nos ayuden a sumar experiencias y buenos sentimientos.
Sin embargo, generalmente no todo es blanco o negro. Habrá momentos en los que alguien descontará en algún grado de nuestro bienestar pero otros en los que sume tanto que compense todo lo anterior.
Es como el yin y el yang, la tristeza y la alegría, la noche y el día. Los aciertos requieren de los errores de la misma forma que sumar no tendría sentido si nunca hubiese nada que restar. Y es así como somos las personas, a veces blanco, a veces negro y, en otras ocasiones, de colores.

Nadie es totalmente bueno o totalmente malo

Aún sabiendo que no podemos ser todo o nada, no podemos dejar al descubierto nuestro bienestar, tenemos que protegerlo de daños que pueden ser evitables y previsibles.
Para eso debemos solemos una especie de balanza emocional. A un lado ponemos todo aquello generado por los demás que es negativo y que sobra. Al otro lado colocamos lo bueno y lo positivo que podemos encontrar en nuestro camino.
Como es obvio, deberemos sopesar emocionalmente a cada persona por separado teniendo siempre en cuenta la situación física y emocional de las personas afectadas, así como, por supuesto, el contexto.
Queda a la vista que no es nada fácil utilizar nuestra balanza, pues hay cientos de factores que no podemos controlar y que son totalmente subjetivos. Así es que… ¿por qué juzgamos como bueno o malo tan a la ligera?
No hay nada mejor que reencontrarse con uno mismo y perdonar a la otra persona tenga razón o no, porque la gente, cuando hace cosas dolorosas, normalmente las hace porque en ese momento no podía hacerlo mejor, porque tenía miedo o por lo que fuera. Entonces, perdonar es algo maravilloso”

Sé una persona justa, no pierdas tu esencia

A veces estar inmersos en un profundo dolor nos precipita al barranco de los prejuicios y de los tópicos.Cuando sucede esto, solemos cegarnos por el dolor de nuestras heridas y no por lo bondad que en otras circunstancias nos caracteriza.
A través del perdón y de la comprensión podemos conseguir que cualquier persona sume aun partiendo de sus malas acciones o palabras. Somos nosotros los que damos validez a los demás, por lo tanto somos nosotros quienes elegimos de qué manera queremos aprender.
Tomar conciencia de que muchas veces juzgamos demasiado alegremente nos ayudará a eliminar de nuestra vida lo realmente dañino y negativo. Pensándolo así, a la larga nunca nos arrepentiremos de ser personas coherentes y justas.
No etiquetes ni juzgues a los demás, perdona y toma sus malas acciones como una oportunidad para seguir creciendo y aprendiendo. Tu esencia será la mejor protección y, por si fuera poco, siempre la tendrás a tu alcance.
El rincón de la mujer emprendedora

viernes, 4 de marzo de 2016

La curación emocional que me dio mi perro

Muchos de nosotros estamos cansados de palabras vacías. De miradas que buscan esconder un sentimiento en lugar de luchar por expresarlo a borbotones. Estamos cansados de consejos, de reprimendas, de críticas, de besos contados y de abrazos reglamentarios.

En esta sociedad unos y otros intentamos relacionarnos de la mejor manera, aprendemos mucho de relaciones pero nos hemos olvidado de mostrar cariño incondicional. De mostrar pasión y lealtad sin importarnos el pasado de cada quién. Nos hemos olvidado de que la única forma de amar es abrir nuestro corazón como si nunca nos hubieron hecho daño.
Si entregas un corazón con miedo puedes recibir lo mismo. Es por eso que algunos nos seguimos derritiendo ante la mirada de un perro. Se nos siguen humedeciendo los ojos y encogiendo el pecho de la emoción, al recordar alguno de estos ángeles peludos que nos acompañaron durante algún tiempo pero que ya no están.
Son tantos los momentos y todos tan buenos y puros que me han dado los perros que lo único que se me ocurre es que les demos las gracias y reivindiquemos su paso por el mundo. Para muchos de nosotros los perros son almas puras que no necesitan hablar pues sus muestras de lealtad y cariño infinito son el lenguaje más bello que muchos hemos entendido jamás.
Si crees que has tocado fondo y tienes un perro, no te queda una esperanza, te queda la mejor
El momento en el que adoptamos, nos regalan o compramos un perro asumimos un compromiso y una responsabilidad. Pero no hay que temer nada, porque asearlos, alimentarlos y cuidarlos será un esfuerzo ínfimo a cambio de toda la bondad que ellos nos regalan. Hace tiempo leí este relato anónimo que os quiero compartir y que resume perfectamente el porqué de su existencia y de su ejemplo en nosotros:
Siendo un Veterinario, fui llamado para examinar a un Sabueso Irlandés de 10 años de edad llamado Belker. Los dueños del perro, Ron, su esposa Lisa y su pequeño Shane, estaban muy apegados a Belker, y estaban esperando un milagro. 
Examine a Belker y descubrí que estaba muriendo de Cáncer. Les dije a su familia que no podíamos hacer ya nada por Belker, y me ofrecí para llevar cabo el procedimiento de eutanasia en su casa. 
Hicimos los arreglos necesarios, Ron y Lisa dijeron que sería buena idea que el niño de 6 años, Shane observara el suceso. Ellos sintieron que Shane podría aprender algo de la experiencia. 
Al día siguiente, sentí la familiar sensación en mi garganta cuando Belker fue rodeado por la familia. Shane se veía tranquilo, acariciaba al perro por última vez, y yo me preguntaba si él comprendía lo que estaba pasando. En unos cuantos minutos Belker se quedó dormido pacíficamente para ya no despertar. 
El pequeño niño pareció aceptar la transición de Belker sin ninguna dificultad o confusión. Nos sentamos todos por un momento preguntándonos el porqué de el lamentable hecho de que la vida de las mascotas sea mas corta que la de los humanos. 
Shane, que había estado escuchando atentamente, dijo: ”yo sé porqué.” 

Sorprendidos, todos volteamos a mirarlo. Lo que dijo a continuación me maravilló, nunca he escuchado una explicación mas reconfortante que ésta. Este momento cambio mi forma de ver la vida. 
El dijo,”la gente viene al mundo para poder aprender cómo vivir una buena vida, cómo amar a los demás todo el tiempo y ser buenas personas, ¿verdad?” 
”Bueno, como los perros ya saben cómo hacer todo eso, pues no tienen que quedarse por tanto tiempo como nosotros.” 
Este relato simplifica la verdad entre perros y seres humanos. Los dos venimos al mundo dotados de sentimientos y con el deseo de ser felices. Los perros practican el amor sin límites y no guardan rencor.Ellos solo se acercan o se alejan según los trates. Las personas, sin embargo, aprendemos un sinfín de conocimientos para guardar nuestros sentimientos por diferentes motivos.
Algunos dicen que los perros no tienen alma, otros que no comprenden, que tan solo son “animales”. Nosotros sin embargo, parecemos comprenderlo todo y a veces actuamos sin alma, sin compasión y sin comprensión. Así que no escuches a los que dicen que son animales tontos y que jamás podrán darte el cariño que necesitas, que el cariño de un perro nunca podrá compararse al que te da una persona.
Con esto no queremos decir que las personas no seamos capaces de dar amor. Lo hacemos muy bien cuando queremos, pero un perro te dará amor siemprey sus enfados o malos modos nunca te causarán sufrimiento psicológico.
Si pasas por un mal momento, siéntate y deja que un perro te mire y acarícialo. Quizás no puedas tenerlo en tu casa pero puedes buscar su compañía ayudando en cualquier protectora de animales. Estarás dando ayuda y recibirás la terapia más pura que muchos de nosotros ya hemos probado.

Espero que mi perro haya tenido una buena vida, la mía fue mejor junto a él

Cuando recuerdas momentos compartidos con tu perro solo sientes tranquilidad y añoranza. Podrías estar pasando por mil dramas en tu vida que él nunca bajaría la  guardia para darte lametones y mirarte con lealtad. Esos recuerdos son los más puros del corazón y la curación de su compañía es un tesoro que guardarás siempre contigo.
Hay situaciones en las que las palabras sobran: solo se trata de contemplar, acompañar y acariciar. Amor puroAmor incondicionalAmor sincero. 
El rincón de la mujer emprendedora

jueves, 3 de marzo de 2016

Me gusta que me digan la verdad, yo ya veré si duele o no

A nadie le gusta que le mientan. No nos hacen gracia las mentiras piadosas ni que decidan por nosotros lo que debemos saber o no. Si la verdad hace daño somos nosotros quienes lo tenemos que considerar.

La gente tiene la mala costumbre de ocultar cosas que hacen, dicen o piensan porque creen que así nos evitan el daño. Pero no, en realidad no hay nada tan desgarrador como la mentira, el ocultismo y la hipocresía. Nos hace sentir pequeños y vulnerables a la vez que genera desconfianza e inseguridad ante el mundo.
No hay nada que nos rompa más por dentro y que nos revuelva las entrañas tanto como que decidan por nosotros, que traicionen nuestra confianza o que nos asuman incapaces de tolerar y vivenciar ciertas experiencias.

Ningún sentimiento es inválido

A lo largo de nuestra vida sufrimos y lloramos por cientos de situaciones que otros generan. Sin embargo, todos esos sentimientos y emociones nunca caen en saco roto; por el contrario, gran parte de nuestros aprendizajes están mediados por los daños y el dolor.
Asimismo, sufrir nos hace comprendernos, conocernos y entender aquello de que no hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo aguante. De esta forma conseguimos gestionar nuestras emociones o, dicho de otra manera, salir del túnel.
Nuestra vida es nuestra, la vivimos como queremos y no como juzguen los demás. ¿Decidiríamos por alguien a quién tiene que amar y de qué manera? No, eso es una locura. Se ha intentado, sí, pero siempre sin éxito ya que es injusto intentar decidir por los demás.

El poder de decir las cosas a la cara

Decir las cosas a la cara es ser sincero, nada más y nada menos. La gente confunde esto con la falta de educación, de tacto o de prudencia. Dado que la sinceridad es un término que lleva a confusión y cada uno tiene su propia versión del cuento, veamos algo más sobre ella.
La sinceridad no es decir todo lo que nos viene a la cabeza ni decirlo de forma brusca ni hacerlo en cualquier momento. Asimismo, ser sincero con criterio, empatía y ética no significa maquillar la realidad, sino adecuar su comunicación al momento y a la persona.
La sinceridad nos hace compañeros, gente leal, íntegra. O sea, buena gente. Como es obvio, muchas veces la intención no es mala sino todo lo contrario. Sin embargo, debemos saber que no diciendo la verdad estamos faltando al respeto a la persona “afectada”.
No podemos tomar decisiones por los demás porque es como hacemos verdadero daño. Un daño que es irreversible y que quebranta las leyes de toda relación sólida y equilibrada.
De hecho, mintiendo a alguien le privamos de la oportunidad de manejar su dolor y de asumir la lección que le toca aprender. Por eso esto resulta algo tremendamente injusto y abusivo.

La sinceridad duele a aquellas personas que viven en un mundo de mentira

La sinceridad nunca duele, lo que duele son las realidades. Pero que alguien sea sincero siempre es un gran gesto, pese lo que pese y a quien le pese. No obstante puede ocurrir que alguien prefiera vivir en un mundo de fantasía y cegado a la realidad. En ese caso, todo es respetable.
Sin embargo, lo malo de mentir o de ocultar la verdad es que a partir de ahí se ponen en duda mil verdades que quiebran la confianza, la seguridad y los sentimientos de amor más potentes.
En resumen, la verdad construye y la mentira destruye. Cada uno de nosotros estamos capacitados para asumir la realidad de lo que nos atañe y, por ende, de resolver los posibles daños que nos pudiera ocasionar.
No podemos vivir esperando que la vida sea un camino de rosas ni para nosotros ni para los demás. Así, siempre que nos corresponda deberíamos optar por ser sinceros y no privar a la gente de la oportunidad de crecer superando las adversidades o incomodidades de su propia existencia.
En definitiva, recordemos que proteger de un daño con la posibilidad de causar otro peor pierde todo el sentido y toda la lógica. Actuemos en consecuencia.
El rincón de la mujer emprendedora

miércoles, 2 de marzo de 2016

Enseña a los niños el valor de las cosas, no el precio

Enseña a los niños a ser felices, no a ser ricos. Hazles saber que el valor de una persona no está en lo que tiene o deja de tener fuera, sino dentro. Enséñale a desarrollar buenas estrategias y habilidades que le ayuden a comprender quién es el mundo.

Esta educación en valores y en emociones basará sus éxitos como personas y como sociedad. Así, si un niño sabe establecer límites, manejar los extremos y respetarse a sí mismo, sabrá hacer lo propio con lo demás.
Por eso, si queremos cosechar tenemos que sembrar a tiempo e intentar evitar equivocarnos cuando tratamos de otorgar valor o protagonismo a algo sin hacer valer unos principios moralmente adecuados.
Para esto podremos aprovechar su desconocimiento y no dañar su inocencia; por ejemplo, para un niño que aún no comprender el manejo del dinero, tiene más valor una pequeña moneda que un billete. ¿Por qué? Porque las monedas le divierten, puede chocarlas, hacerlas rodar, simular una compra, etc.
O sea, a los niños les hace felices todo aquello que les proporcione cariño, diversión y sustento. Somos nosotros los que les enseñamos que el valor está en el precio y no en las intenciones, las posibilidades o el cariño.
Como es obvio, generalmente lo hacemos sin querer con el simple gesto de dar más importancia o relevancia a aquello que juzgamos por más poderoso, bonito o “divertido”.
En definitiva, el objetivo es que el niño comprenda que las personas son las que tienen el protagonismo de su vida, no sus pertenencias. Del mismo modo, deberán entender que lo importante detrás de todo aquello que tienen es la intención y el esfuerzo.
Así, para lograr todo esto tenemos que conseguir que entiendan qué es el esfuerzo, qué son las buenas intenciones y, sobre todo, qué podemos sentir.

Ser feliz poco tiene que ver con lo material

Es complicado que no cometamos equivocaciones por el camino cuando vivimos en un mundo que se mueve a lo grande cuando se trata de dinero. Sin embargo, partimos de la base de que todos nosotros queremos que ellos sean felices sobre todas las cosas, lo cual es una gran ventaja en la educación emocional y en valores.
Así, como la felicidad real se consigue con cariño, con experiencias compartidas, con amor y con comprensión, lo esencial es que ayudemos a nuestros niños a darlo todo de sí mismos para que comprendan que las recompensas están en su interior.

Claves para inculcar el valor del esfuerzo

-El niño debe “ganarse” los premios. No es adecuado comprar por comprar (o dar por dar) simplemente porque les queremos, porque nos lo piden o porque nos apetece. Cada cosa debe adquirir un significado positivo más a allá de lo material.
-Predica con el ejemplo. Si los niños ven que tú te esfuerzas y que valoras aquello que lo merece, comprenderán que es algo positivo y lo asumirán más fácilmente.
-Hazles sentir bien y recompensa su esfuerzo; o sea, incentívales a que se empeñen y otorga importancia a cada pequeño logro. En este sentido, debemos enfatizar cada pequeña decisión a través de la que asuman el esfuerzo como la vía para conseguir aquello que queremos.
-Señala aquellas situaciones que sean más claras en este sentido y hazlo día a día. Es decir, simplifica los valores y colócales a ellos como protagonistas siempre que puedas, pues sentirse identificados e implicados les ayuda a trasladar los aprendizajes a sí mismos.
-Siempre es positivo que incorpores cuentos, pues son herramientas muy útiles a la hora de implementar valores ya que les hacen reflexionar y adecuar sus sentimientos a sí mismos y al mundo real.
Recuerda que si no somos felices con lo que tenemos, tampoco lo seremos con lo que nos falta, pues el verdadero valor y la mejor recompensa están en aquello que pertenece a nuestra esencia y se guarda en el armario de nuestro corazón.
El rincón de la mujer emprendedora