lunes, 4 de junio de 2018

¿Una separación asumida?

"He decidido separarme”

Aquí tienes una guía para saber qué hacer frente a los obstáculos que se te presenten en el camino cuando la decisión ya está tomada


Un día, te sientes  amada, comprendida, reconfortada, correspondida, y de pronto, sientes que no da para más, que estás aburrida, que no eres feliz. Le das vueltas y vueltas, te vuelves inconformista, poco tolerante, pero la certeza es contundente: te quieres separar. Internamente, la decisión está tomada, ahora hay que llevarla a la práctica.
Está comprobado que somos totalmente incapaces de predecir qué nos va a hacer felices, así que no te tortures y confía en lo que sientes. Si lo estás maquinando desde hace tiempo y no sabes cómo seguir, te damos algunas pistas para abordar todo eso que te hace dudar y te impide actuar.

Lo material
Nunca antes te habías puesto a pensar qué cosas eran tuyas, cuáles de él y cuáles de los dos. Pero el día de la división de bienes llega, y es uno de los puntos que vas a tener que empezar a considerar. La casa, el automóvil, todo eso que son los "bienes en común" a la hora de la división, si no se actúa correctamente, se vuelven los "males en común".
Qué hacer: prioriza tu salud mental, tu tranquilidad. Obsesionarte con lo material es una forma de aferrarte desmedidamente al otro, disimular la incapacidad de hacer el corte definitivo. Llega un momento en el que tienes  que resignarte al cambio y soltarte. Que la casa, el coche, los muebles, no sean la excusa para seguir enganchada en esas idas y venidas superficiales. Por más que la disolución de la pareja no se haya dado en buenos términos o que hayan llegado a esa decisión por motivos desagradables, hay que levantar la cabeza y seguir caminando. Quedarte lidiando por la mitad de lo que hasta hoy compartíais no vale lo que vale tu felicidad.

Los hijos
Ellos no deberían estar en juego a la hora de las negociaciones crudas. Los hijos son de los dos y, a la vez, de ninguno, ¡tienen vida propia, intereses y voluntad! No pueden ser el puente ni la carnada para llegar al otro. Es trillado, archirepetido, pero hay que grabarlo a fuego: actuar con buenas intenciones y dejarlos fuera de las luchas de los adultos.
Qué hacer: lo mejor es empezar a trabajar este tema ya mismo, de lo contrario, te vas a retorcer envenenada. Si desatas una batalla campal entre él y tú, o entre su familia y tú, los que más se van a ver perjudicados serán los hijos. Para ellos no es fácil poner en palabras lo que les pasa. Lo que sienten y piensan va creando nudos de dolor que es mejor ayudarlos a deshacer. Házlo fácil, no te obsesiones y juégatela. Así, vas a ayudar a tus hijos a que no vivan este momento como una catástrofe, sino como algo que puede pasar y que, cuando sucede, se afronta adultamente. En este caso, es bueno pedir ayuda, hacer alguna consulta terapéutica.

El estatus social
Para algunas mujeres, la separación significa volver al mundo del trabajo más intensamente o comenzar a ejercer una profesión hasta ese momento abandonada. Una nueva vida, entonces, en todo sentido: volver a "ser soltera", irse a vivir sola (si no hay hijos), alquilar algo más pequeño (si se tiene menos dinero) o hasta volver a la casa de los padres mientras se termina de dar el salto completo.
Qué hacer: tu actitud tiene que ser proactiva. No dejes de hacer cosas por tí, es el momento de reforzar la autoestima y aprender a conocerte en esta nueva etapa. La separación es un desafío importante, y cuando el cambio se realiza con decisión, siempre es positivo. Si no lo crees así, pregunta a tu alrededor. La amplia mayoría de las mujeres que se han separado por decisión propia afirman que el cambio las ha favorecido ciento por ciento, aun en los casos en que se perdieron comodidades económicas.

La culpa
La culpa es una cuchillada autoprovocada, y las mujeres solemos saber muy bien los métodos para aplicarnos la puñalada y después quedar como paralizadas, sin poder actuar, sin poder decidir.
Qué hacer: el primer paso es no caer en esa tendencia natural a encasillar las cosas: "El es la víctima, ¡oh!, y yo la mala". Ni ahí, deja de subestimarte. Ni él es el pobrecito ni tú eres una asesina de corazones. Escapa de esos pensamientos, porque así no vas a ningún lado. Estás decidiendo algo por amor a ti y por respeto a él. Tus hijos tampoco son víctimas de la situación, ya te lo deben haber dicho, pero no hay nada mejor que crecer cerca de personas que nos enseñan que hay que irse de los lugares que no nos hacen felices. Qué mejor ejemplo para ellos que decir "esto no lo quiero" y ver que sus padres pasan a respetarse más que nunca. Cuando una está bien, les da lo mejor a sus hijos, y ése es el mejor ejemplo de vida.

Sentimiento de fracaso
Es importante hacer conscientemente lo que se piensa sobre la separación. Qué estás pensando de la relación, con la decisión y cómo la estás viviendo.
Qué hacer: ponle palabras, escríbelo, cuéntaselo a tus amigas. Sácalo de dentro como sea, y vas a ver que no es tan grave y que ni siquiera es un fracaso. No te tortures más, las cosas a veces salen y otras no. Lo peor es arrepentirse por lo que no se hizo. Deshazte de todos tus fantasmas y, como si fuese un ejercicio mental, cada vez que aparece el miedo, el remordimiento, recuerda que no le estás haciendo mal a nadie y que no es el fin del mundo, que todo pasa y se gana en experiencia. Y ten presente esto: es un cambio, no una derrota.

El miedo
Lo primero que suele aparecer ante la toma de una decisión así es el miedo: miedo a no ser capaz de afrontar el cambio o, incluso, miedo a arrepentirte. Es el peor de los enemigos y se disfraza siempre de esa preguntita letal que te repetís cada noche: "¿Voy a poder?".

Qué hacer: hay una frase escrita en todos los libros de frases:

"No es valiente el que no siente miedo sino el que lo puede afrontar".

El miedo no puede paralizarte, ¡no lo tienes que dejar! Si la idea de separarte da vueltas por tu cabeza desde hace tiempo y lo que te detiene es el miedo, entonces hazte cargo de eso y trabájalo, en terapia, en yoga, con tus amigas, como sea, pero échalo fuera, así podrás verlo bien. Vas a ver que es espeso, sí, pero hecho de fantasías tuyas, miles de fantasías y fantasmas con los que cargas desde hace tiempo. Es momento de que te ocupes de lo que no te deja crecer, la otra opción es conformarse: y a la conformidad sí hay que tenerle miedo.

Anónima

El rincón de la mujer emprendedora

lunes, 31 de julio de 2017

Sé humilde

Javier Barraca ha escrito varios libros en su vida. Pensador, filósofo y profesor, su último libro "Vivir la humildad" (San Pablo) trata sobre la relación entre humildad y felicidad. ReL le ha entrevistado.


- Empecemos por el principio, ¿por qué ha escrito un libro acerca de la humildad?- La verdad es que el motivo nació de la experiencia de su ausencia. Desde hace unos años, empecé a echarla de menos, tanto en mí mismo como en los demás. En mi medio profesional, el académico e investigador, por ejemplo, caemos con frecuencia en una especie de soberbia desenfrenada,escasea terriblemente la humildad. Eso me inquietó, y me invitó a indagar en esta cuestión de un modo personal.

-¿Se cree usted humilde, en cierta forma, dado que escribe un libro sobre este tema? Perdón por lo directo de la pregunta…-En absoluto. Pero, si lo fuera, probablemente no sería muy consciente de ello, dado que a mayor presencia en el ser humano de la humildad menos parece captársela en uno mismo: la humildad es humilde hasta en su reconocerse como tal. El humilde sabe que todo, empezando por la humildad, es gracia. Por eso, el libro es ante todo un homenaje y una ofrenda a quienes han destacado en el estudio o en la práctica de esta virtud.

- ¿Sigue siendo cierto eso de que “humildad es andar en verdad”?- Desde luego, nuestra Santa Teresa dió en la clave con esto. De hecho, esta es una de las líneas maestras en las que profundiza mi librito. Por eso, quienes no son humildes socavan su propio sentido de la realidad hasta caer en el absurdo, y con frecuencia quedan en ridículo. También, por esto, ser una persona humilde no tiene nada que ver con tener una autoestima baja ni ser un pusilánime. 

- ¿Los soberbios son, entonces, las primeras víctimas de su falta de humildad?
- Efectivamente. Se convierten a sí mismos en seres ridículos y risibles, casi cómicos, a los ojos de quienes ven su fatuo actuar (aunque al final se pasa aquí de lo cómico a lo trágico, tanto para el propio orgulloso como para quienes tienen que ver con él).

- Dígame para qué sirve la humildad…- Con un poquito más humildad, seríamos mucho más felices y ayudaríamos a otros a serlo también. La humildad es fundamental para ser felices, pues sin ella todo se nos hace insuficiente e injusto con respecto a nosotros mismos, la vida se convierte en un tormento insufrible para los soberbios. Pero no es que sirva como un medio, sino que la humildad vale debido a que posee una belleza inmensa.

- Deme el mayor ejemplo de humildad posible o pensable.- Dios hecho hombre.

- De acuerdo. ¿Y un ejemplo de humildad ordinario, cotidiano?- Los niños. Son verdaderos maestros en la humildad. A ellos, se dedica el librito.

- ¿De qué está hecha la entraña de la humildad?- El corazón de la humildad no es otro que el amor. Pero eso es precisamente lo que se desarrolla en el librito.

- Entonces, se ha metido usted en la boca del lobo: ¿cuál es la mayor virtud: el amor o la humildad?- La caridad, sin duda. Pero santo Tomás enseñó que, en cuanto removedora de obstáculos, como el de la soberbia, la primera virtud es la humildad.

- ¿Cómo se estructura su libro?- Tiene una parte inicial más teórica, y otra de aplicación, en la que se revela que la humildad resulta vital para la felicidad, la colaboración o el trabajo de equipo, la vocación personal, etc.

- En clave de humor, ¿cuál es el colmo de la no humildad?Un catedrático de moral que sea un soberbio.

- ¿Y el colmo de la humildad?- Si deja que me repita: Cristo. Y, si prefiere uno de un discípulo suyo reciente, mi admirado Pablo Domínguez, que gracias a su humildad fue siempre una persona llena de alegría y de felicidad.

El rincón de la mujer emprendedora

viernes, 28 de julio de 2017

Cuando la boca calla, el cuerpo habla

A veces las personas no encontramos las palabras para expresar nuestro dolor y a cambio lo hace nuestro cuerpo. No sabemos nombrar con exactitud qué nos ocurre para que el resto logre entendernos. Esta incapacidad para hacer coincidir nuestras palabras con las emociones se conoce en el campo de la psicología como alexitima.


Habitualmente esta incapacidad tiene su origen en un sistema de comunicación familiar inexistentente o deficitiario. Muchas de las enfermedades de tipo psicosomático actuales nos dan una pista sobre las necesidades no cubiertas de la población: escucha, empatía, cariño.

Somatizar significa transformar un dolor emocional en otro físico, quizás por la incapacidad de expresar correctamente el primero. Una incapacidad que debe ser entendida y tratada como el origen de un problema que cumple una función: comunicar con el cuerpo lo que nuestra mente quiere expresar y nuestra voz no es capaz de reproducir.

Origen psicológico, síntomas físicos reales en nuestro cuerpo

Que los trastornos psicosomáticos tengan un origen psicológico no quiere decir que no se manifiesten en síntomas físicos reales. Síntomas que duelen, molestan y que en definitiva interfieren con la vida de una persona y su desarrollo satisfactorio.

No es de extrañar que en trastornos del estado de ánimo como la depresión, se observen estados vegetativos, un cambio en el patrón de sueño habitual y muchas quejas somáticas: se está somatizando la tristeza.

Hay muchos tipos de depresiones, algunas se caracterizan porque el paciente adopta una actitud agresiva y otras porque se adopta una actitud pasiva. En ambas, no se comunica lo que se siente o no se comunica adecuadamente y esta sensación se transforma en malestar psicológico y físico.

El precio de ser fuerte a toda costa conduce a somatizar

Cuando no nos comunicamos, implícitamente asumimos que no seremos escuchados, que no contamos con las estrategias sociales para hacernos entender o que directamente seremos rechazados. En un mundo en el que se nos dice que ser fuerte es la cualidad de oro, nadie quiere llevar barrotes de hierro en sus pies.

Muchas de las personas no expresan su malestar porque no encuentran las palabras para ello o simplemente se les ha enseñado que de hacerlo “quedarán expuestos”. No culparemos de esto solo a padres o tutores, sino a la sociedad en general . Se nos enseña todo tipo de asignaturas pero la asignatura de conocernos emocionalmente, queda pendiente.

De repente, un día nos sentimos paralizados. Nos preguntamos de dónde surge tanto dolor y porque mi cuerpo no da motivos claros que lo expliquen. Los motivos, están en la mente; pero están anestesiados.

El resultado de esta idea es bastante evidente: evitamos expresar cómo nos sentimos y cuando queremos darnos cuenta, ya no sabemos por qué nos sentimos mal.Tenemos una amnesia retrógrada que nos impide poder llegar a la verdadera raíz del problema, por qué duele tanto y de dónde surgió esto.

El trato a los pacientes que somatizan por parte de los profesionales sanitarios

La atención integral de la persona que viene a consulta con un trastorno de somatización es bastante deficitiaria en ocasiones. Estas personas necesitan una atención médica y psicológica.

En ocasiones son acusadas de histriónicas, simuladoras o facticias cuando no tiene nada que ver con eso. A diferencia de las personas hipocondríacas, aquí la persona no está convencida de que tiene una enfermedad, sino que no sabe qué es lo que le ocurre.

Quizás si sea cierto que tengan un sistema amplificador de los síntomas y una focalización muy centrada en éstos. Por ejemplo, una persona con altos grados de neuroticismo puede presentar este patrón de búsqueda y comprobación excesiva de síntomas.

Por tanto, esa persona quizás esté más centrada en sus síntomas y por ello su estilo ansioso los esté encrudeciendo. Pero los síntomas están ahí, son reales: dolores de cabeza, malestar gastrointestinal, fatiga crónica persistente, etc.

El paciente debe ser atendido de forma INTEGRAL, teniendo en cuenta las características psicológicas que pueden estar influyendo en sus síntomas físicos y evaluar también cómo sus síntomas físicos empeoran el cuadro psicológico.

En muchas ocasiones, cuando una enfermedad somática no es tratada correctamente, se cronifica y puede aparecer una consecuencia lógica y terrible para la persona que la padece. La enfermedad, ya cronificada, hace que la persona evite toda actividad social o que altere su rutina, creyendo que evita así el malestar y que sus síntomas estarán más controlados en su rutina diaria. Poco a poco, la persona va dejando de lado su vida por sus síntomas.

Las enfermedades psicosomáticas son reales y necesitan un tratamiento específico y ajustado a las características del paciente. Una vez descartadas las patologías orgánicas los profesionales deben lograr entender qué está queriendo decir el cuerpo porque la boca calla sin otorgar la razón a ninguna causa específica.

Autora: Cristina Roda Rivera

El rincón de la mujer emprendedora

miércoles, 26 de julio de 2017

Decisiones de las cuales te arrepentirás en 10 Años

No caigas en la trampa de sostener una mentalidad débil, y vivir tu vida sin pasión, propósito y dedicación.

La frase “Si sólo…” es para aquellas que tienen más miedo que fe, y que ponen más peso en las excusas que en los beneficios presentes. Una decisión puede convertirse en un hábito y los hábitos que formas crean tu realidad.
Aquí hay diez opciones que son significativas. Aprende a ser consciente de las decisiones que tomes para que puedas hacer lo mejor para tu vida:


1. Usar una máscara para impresionar a los demás.

Si la cara que siempre muestras al mundo es una máscara, algún día no habrá nada debajo de ella. Porque, cuando pasas mucho tiempo concentrándote en la percepción que los demás tienen de ti o que todo el mundo quiere que seas, en algún momento olvidarás quién eres en realidad. Así que no temas a los juicios de los demás, tú sabes en tu corazón quién eres y lo que es verdad para ti. No tienes que ser perfecta para impresionar e inspirar a la gente. Impresiónalos e inspíralos por tu forma de lidiar con tus imperfecciones.

2. Permitir que otra persona decida tus sueños.

El mayor reto en la vida es descubrir quién eres; el segundo más grande es ser feliz con lo que encuentres. Una gran parte de esto es tu decisión de permanecer fiel a tus propias metas y sueños. ¿Tienes personas que no están de acuerdo contigo? Bien. Significa que estás arraigada y caminas tu propio camino. A veces, vas a hacer cosas consideradas una locura por los demás, pero cuando te encuentres perdiendo la noción del tiempo porque estás entusiasmada, es cuando sabrás que estás haciendo lo correcto.

3. Mantener compañía negativa.

No dejes que alguien que tiene una mala actitud te afecte. No pueden apretar el gatillo si no les entregas el arma. Al recordar que el mantenimiento de compañía de gente negativa es una opción, en lugar de una obligación, te liberas para sostener la compañía de la compasión en lugar de la ira, la generosidad en lugar de la codicia y la paciencia en lugar de la ansiedad.

4. Ser egoísta y egocéntrica.

Una vida llena de actos de amor y buen carácter es el mejor recuerdo. Aquellos a los que has inspirado y con quienes compartiste tu amor te recordarán cómo los hiciste sentir mucho después de que tu tiempo ha expirado. Así que talla tu nombre en los corazones y no en piedra. Lo que has hecho para ti solo muere contigo, lo que has hecho por otros y el mundo permanece.

5. Evitar el cambio y el crecimiento.

Si quieres conocer tu pasado, mira tus condiciones actuales. Si quieres conocer tu futuro, mira tus acciones actuales. Debes dejar de lado lo viejo para dar paso a lo nuevo, la vieja manera se ha ido para nunca más volver. Si reconoces esto ahora mismo y tomas medidas para hacer frente a él, te posicionarás para el éxito duradero.

6. Renunciar cuando las cosas se ponen difíciles.

No hay fracasos, sólo resultados. Incluso si las cosas no se desarrollan de la manera que esperabas, no te desanimes ni te rindas. Aprende lo que puedas y sigue adelante. La que sigue avanzando un paso a la vez va a ganar al final. Es un proceso que se produce con pequeños pasos, decisiones y acciones que poco a poco se acumulan unos sobre otros y, finalmente, conducen a ese glorioso momento de triunfo.

7. Tratar de microgestionar cada pequeña cosa.

La vida debería ser tocada, no estrangulada. A veces, tienes que relajarte y dejar que la vida pase sin preocupaciones incesantes y microgestiones. Aprende a dejar ir un poco antes de apretar demasiado. Toma una respiración profunda. Cuando el polvo se asiente y puedas volver a ver el bosque, da el siguiente paso hacia adelante. No tienes que saber exactamente adónde vas. Todo en la vida está en perfecto orden, tanto si lo entiendes o como si no. Solo se necesita un poco de tiempo para conectar todos los puntos.

8. Conformarte con menos de lo que mereces.

Sé lo suficientemente fuerte como para dejar ir y lo suficientemente sabia como para esperar lo que te mereces. A veces, tienes que ser derribada más bajo que nunca para levantarte más alto de lo que jamás estuviste. A veces, tus ojos deben ser lavados por las lágrimas para que puedas ver las posibilidades en frente con una visión más clara. No te conformes.

9. Infinitamente esperar hasta mañana.

El problema es que siempre piensas que tienes más tiempo de lo que tienes. Pero un día te despertarás y no habrá más tiempo para trabajar en las cosas que siempre has querido hacer. Y en ese momento, o habrás alcanzado los objetivos que has establecido para ti misma, o tendrás una lista de excusas de porqué no lo has hecho.

10. Ser perezosa y endeble.

El mundo no te debe nada, tú le debes algo al mundo. Así que deja de soñar despierta y empieza a hacer. Toma toda la responsabilidad de tu vida, toma el mando. Eres importante y te necesitan. Es demasiado tarde para sentarte y esperar a que alguien haga algo algún día. Algún día es hoy, el alguien que necesita el mundo eres TÚ.

El rincón de la mujer emprendedora


lunes, 24 de julio de 2017

Emprendedoras: 3 ilusiones que pueden ser fatales.

Crear tu empresa, ser tu propia jefa, lanzarse en el mundo de los negocios, son cosas tentadoras para muchas personas. Aunque emprender puede ser un sueño, para tener éxito hay que tener los pies en la tierra. Las emprendedoras a menudo se hacen ilusiones que pueden ser fatales.


1.- Por fin realicé mi sueño.

A menos que tu sueño sea crear una empresa, el simple hecho de haber lanzado tu negocio no significa que ya hayas realizado tu sueño. Una cosa es crear y otra es prosperar. Muchas emprendedoras que lanzan su empresa piensan que lo más difícil ya está hecho, no es así, sobre todo si se considera el porcentaje de personas que lograron lanzar su empresa, pero que no llegaron a celebrar su primer aniversario. Lanzar tu empresa es una etapa, pero para perdurar en el tiempo, lo más importante es brillar, destacarse, desarrollarse y conquistar el mundo.

2.- Ahora que soy mi propia jefa, ya no dependo de nadie.

Cuando te vuelves emprendedora, ganas la autonomía de tus decisiones así como la responsabilidad de tus resultados. Pensar que ya no dependes de nadie, es una ilusión. Como emprendedora, serás libre en tus elecciones, pero la eficacia de ellas depende de varios factores, externos en la mayoría de casos. Dependerás de tus colaboradores aunque puedas influenciarlos considerablemente. Dependerás también de las entidades financieras a las cuales tendrás que convencer con la calidad de tu proyecto. Una emprendedora que piensa que no depende del sistema bancario o del mercado financiero, se hace ilusiones. El mundo de los negocios está hecho de interdependencias.

3.- Ahora, soy libre de hacer lo que quiero.

Recuerda que eres libre de tomar las decisiones que quieras pero que tendrás que asumir las consecuencias. A menudo, las emprendedoras constatan que la libertad es un peso. La mayoría de las emprendedoras principiantes piensan que pueden hacer todo lo que quieran y se dan cuenta demasiado tarde que ser emprendedora significa asumir la responsabilidad de sus resultados al 100%.

Para no cometer estos errores, lo mejor es preparase al máximo antes de lanzar tu proyecto. Hay cosas que no se aprenden en la escuela, pero puedes leer libros de emprendedores y expertos, pedir consejos y capacitarte. Recuerda que todos los errores que puedas cometer en la vida han sido cometidos ya con anterioridad por quienes te precedieron, así que no necesitas cometerlos de nuevo. Si puedes aprender a no fracasar, sin duda tendrás éxito.

El rincón de la mujer emprendedora

viernes, 21 de julio de 2017

Conviértete en una emprendedora de éxito

Se ha incrementado considerablemente el porcentaje de mujeres líderes a nivel mundial, se señala que muchas de las empresas reconocidas a nivel mundial han apostado por una directora ejecutiva. Pero como abrirse paso en este sector dominado por hombres, sobre todo cuando se tiene que lidiar con otros temas como el cuidado de la familia y la vida personal.


Estos son los 5 pasos para convertirte en una emprendedora de éxito

Mentalidad positiva
Que las opiniones o creencias de otros no afecten tu nivel de desempeño, genera seguridad y mentalidad positiva. Recuerda que tus pensamientos son poderosos, ellos pueden hundirte o ayudarte a alcanzar tus logros.

Organización
Las mujeres tienen que tener un alto nivel de organización, si son empresarias tienen que atender el negocio y a la vez  no descuidar a la familia, el desarrollo profesional y cuidado personal, lo que muchas veces puede ser estresante para llegar a ser una emprendedora de éxito. Para establecer prioridades elabora un balance y dedica un tiempo para cada cosa, tienes la posibilidad de delegar tareas a gente responsable.

Controlar emociones
Piensa antes de actuar, los factores clave del logro de tus metas depende del nivel de tolerancia, perseverancia y paciencia que tengas. Ante cualquier situación de riesgo controla los impulsos y aumenta el nivel de liderazgo.

Elaborar un plan
Antes de empezar a poner en marcha una empresa y ser una emprendedora de éxito hay que elaborar un plan de trabajo: a dónde quieres llegar, cuál es tu público objetivo, competidores, el valor diferencial del negocio, qué productos vas a ofrecer y cuáles son las estrategias para promocionarlos. Es como una guía para poner en marcha las claves del proyecto, si algo sale mal puedes cambiar las estrategias cuando sea necesario.

Actualízate
Para tener una visión correcta de lo que pasa en el mercado actualízate constantemente, invierte en capacitación profesional y cursos que ayuden a tu formación. Una emprendedora de éxito tiende a acudir a congresos y exposiciones del sector de su empresa, sabe aprovechar las oportunidades que se presenten para seguir aprendiendo.

El rincón de la mujer emprendedora

miércoles, 19 de julio de 2017

!!Estoy verdaderamente cansada de complacer a los demás¡¡

Debo admitir que por mucho tiempo creí que agradar a otros era una de las cosas más importantes. Hoy ya no me parece sea así, pero aún y cuando lo sea, ya no quiero hacerlo.

He comprendido que soy una persona completa. Antes temía al rechazo y no aceptaba la idea de no gustarle a alguien. Esto hizo que mi mente se saturara por completo. Llegué a un punto donde ya no había cabida para mi.

Decir “NO” me libera


Creía que ir por la vida haciendo lo que quería era sinónimo de libertad. Ahora he comprendido que hay algo más importante: no hacer lo que no deseas.

Cuando eres incapaz de negarte a hacer algo, te encadenas a los deseos de otras personas. Da lo mismo si es tu jefe, un amigo o un familiar. En algún momento sentirás que no estás haciendo nada de provecho por ti.

Incluso si te dicen que te agradecen el sacrificio que eso pueda conllevar, complacer a los demás es una carga muy pesada. Aprendí que decir “NO” significa que soy libre.

Hoy me apetece vivir mi vida como la deseo. Muchas veces esto implica quedarme en casa o salir con menos personas de las que creía necesario.

Ya me gusta tomar decisiones

Complacer a los demás te acerca mucho a ser una autómata. Terminas haciendo lo que otros quieren porque crees que son más sabios. Y tal vez lo son, pero cómo aprenderé si no tomo mis propias decisiones.

Cómo vivir, qué hacer, qué sentir, dónde estar… son cosas tan básicas y tan importantes al mismo tiempo. Comprender que la única que puede regir tu vida eres tú abre una gran cantidad de puertas.

Me han dicho que soy más egoísta. Es cierto y no me molesta. Muchos podrán decir que esto es malo pero solo sería así cuando hago daño a otros. Mientras viva de tal forma que mis valores y seres queridos no salgan dañados, ninguna decisión puede ser negativa. Lo siento por aquellos que habían definido una vida para mi.

No me preocupa haberlos defraudado porque sé que quienes me quieren, desean lo mejor para mi. Los demás simplemente pueden marcharse de mi vida. Si no querían lo mejor para mi, posiblemente no deban estar aquí.

Aprendí a pedir ayuda

Cuando me cansé de complacer a los demás aprendí que hay mucha gente dispuesta a ayudar. Algunos estuvieron en cada paso que di y otros solo cuando se lo pedí. Esto no significa que les importes a unos y a otros no.

Es solo que cada uno tiene su vida y no pueden enfocarse en la mía. Aprendí que los verdaderos amigos están ahí a pesar de todo. Cuando te necesitan, lo dicen. Cuando los necesitas, llegan.

Antes creía que nadie querría apoyarme pero he aprendido que esa idea se debía a mi inseguridad. No es que hoy sea perfecta, solo aprendí a amarme y confiar en lo que valgo.

Dije “adiós” a las relaciones tóxicas

Cuando dejé de complacer a los demás también me alejé de las relaciones destructivas. Esas que con una palabra te hieren a propósito o que no están nunca a tu lado. Esas personas que me hacían sentir insegura ya no las quiero más a mi lado.

Hoy he decidido rodearme de amigos verdaderos. Descubrí que son menos de los que deseaba pero justo los que necesito. Ya no estoy dispuesta a tolerar cualquier cosa porque me acepten. He debido decir “adiós” incluso a parte de mi familia. Claro que es más complicado pero se trata solo de poner límites. No les gusta mucho, pero ¡qué bien me sienta!

Complacer a los demás no te lleva a ningún lado

¿Y tú? ¿Eres de las que van por ahí temiendo no gustar a los demás? ¿Vives tu vida con intensidad o vives la vida que te han dicho? Si aún no dejas de complacer a los demás te reto a que lo intentes por un tiempo.

Date un mes de libertad para ti. Aléjate de todo lo que no te gusta. Deja de lado la comodidad de seguir instrucciones y vive para ti. Descubrirás que es una sensación que te llena y no querrás dejarla.

El rincón de la mujer emprendedora