miércoles, 31 de mayo de 2017

Los desafíos de la mujer emprendedora

Las mujeres emprendedoras que desean iniciar un proyecto de autoempleo se mueven por un deseo de logro personal, autorrealización y de búsqueda de su propio camino, independientemente del motivo económico.



La importancia en la economía nacional de este colectivo y el éxito de muchos de sus actividades, se debe a un saber especial con el que cuentan las mujeres. Además de formación y habilidades profesionales propias, cuentan con una mayor capacidad para la comunicación y el establecimiento de relaciones con clientes, proveedores y empleados. Motivación, iniciativa, prudencia e intuición son algunas de las claves del éxito para los negocios emprendidos por mujeres.
Uno de los retos en los que está trabajando el Gobierno es en ampliar los derechos de aquellas mujeres que trabajen como autónomos, apostando por la conciliación de la vida laboral, familiar y personal, tarea difícil de lograr, especialmente para las propias mujeres.
La mayoría de las mujeres emprendedoras realizan además tareas domésticas, uno de los impedimentos que puede frenar a muchas futuras mujeres a realizar proyectos de autoempleo ya que les frena en la consecución de sus objetivos laborales.

Se ha de trabajar desde la administración, no sólo para crear medidas de conciliación, si no también para poder ir cambiando poco a poco los roles de género y esquemas sociales que siguen perdurando en nuestra sociedad.

Si montar un negocio resulta complicado de por sí, las mujeres tienen que hacer frente a muchas tareas que implican compatibilizarlas con la vida familiar. Pero, en realidad, todas estas dificultades de la mujer emprendedora no distan de las propias de los hombres, por ejemplo la falta de financiación, dificultades iniciales de cualquier negocio de autoempleo.

La mujer emprendedora representa un importante papel en la economía social, generando riqueza y creando negocios innovadores, éxitos que son reconocidos por organismos y asociaciones y que prestan una ayuda imprescindible para la puesta en marcha de sus negocios y permiten igualar la situación cada vez más equilibrada entre hombres y mujeres.

El rincón de la mujer emprendedora

martes, 30 de mayo de 2017

Reglas de vida

¿Cómo lograr ser más felices, sea cual sea la situación en la que nos encontremos? Encontramos este listado de 7 reglas de vida en internet y nos parece interesante compartirlo. ¿Aplicarías uno o varios de estos consejos para vivir más feliz, más tranquila?

1. Haz las paces con tu pasado

Esto hará que no arruines tu presente. Tu pasado no define para nada tu futuro, tus acciones y tus creencias lo harán.

2. Lo que otros piensen de tí…

No es tu business (como se dice en lenguaje coloquial), no es tu asunto. Lo que realmente importa es que tu sepas valorarte y sepas lo importante que eres.

3. El tiempo cura

Dale tiempo al tiempo. El dolor pasa. Las cicatrices que dejan esos dolores y heridas nos hacen lo que realmente somos; explican nuestra vida y el por qué somos como somos. Estas nos confrontan y nos hacen ser más fuertes.

4. Nadie es la razón de tu propia felicidad…

A excepción de tí misma. No gastes tiempo en buscar la paz y la alegría en tu mundo exterior, primero encuéntralo dentro de tí.

5. No compares tu vida con la de otros

No tienes idea de qué tratan sus vidas. Si todos arrojáramos nuestros problemas en un mismo lugar y viéramos lo que pasan otras personas, seguro volveríamos a tomar nuestros problemas rápidamente.

6. Deja de pensar demasiado

Está bien no tener las respuestas a todo. A veces quizás ni si quiera existe una respuesta correcta, o de repente nunca ha habido.

7. Sonríe

No posees todos los problemas del mundo. Una sonrisa puede alegrar el día más oscuro y hacer la vida más bella. Es una herramienta poderosa para convertir la vida de alguien en algo diferente.
¿Intentamos realizar algunas?
El rincón de la mujer emprendedora

sábado, 27 de mayo de 2017

No he cambiado, he crecido

Ya perdoné errores casi imperdonables. Trate de sustituir personas insustituibles, de olvidar personas inolvidables. Ya hice cosas por impulso. Ya me decepcioné con algunas personas, y también yo decepcioné a alguien 

Ya abracé para proteger. Ya me reí cuando no podía. Ya hice amigos eternos. Ya amé y fui amada pero también fui rechazada. Ya fui amada y no supe amar. 


Ya grité y salté de felicidad. Ya viví de amor e hice juramentos eternos, pero también los he roto y muchos. 

Ya lloré escuchando música y viendo fotos. Ya llamé sólo para escuchar una voz. Ya me enamoré por una sonrisa. Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia…

Tuve miedo de perder a alguien especial (y termine perdiéndolo) ¡¡pero sobreviví!! 

¡¡Y todavía vivo !! 

Yo ya no paso por la vida. Y tú tampoco deberías dejarla pasar… 

¡¡¡VIVE!!!

Bueno es ir a la lucha con determinación, abrazar la vida y vivir con pasión. Perder con clase y vencer con osadía, porque el mundo pertenece a quien se atreve y la vida es mucho más que ser insignificante.

No he cambiado, he aprendido. Y aprender no es cambiar, es CRECER. Puede que cueste entenderlo pero he subido y he bajado ya muchas de mis montañas. He crecido con mis demonios y he hecho frente a mis sombras.

De verdad, a la vida le faltan manuales. Hay guías para casi todo, pero no para madurar. Eso se aprende caminando por la vida en medio de una multitud de mensajes de lo que tienes y no tienes que ser y de lo que tienes que lograr.

De lo que no nos damos cuenta es que la madurez emocional no es como la física. No es inevitable, hay que trabajarla.

El camino aprendido

Tristemente, solo una pequeña parte de nosotras llega a ese momento vital tan álgido en el que se puede decir “he sido una buena caminante y he hecho mi camino al andar”.

Madurar significa entender que ha llegado ese punto de la vida en el que comprendes que no puede haber un amor más poderoso que el amor propio.

Por eso es tan importante comprender que cuando aprendemos no cambiamos, CRECEMOS.

¿Qué es lo que hacen las personas emocionalmente maduras?

1. Dejan ir lo que no te hace bien

Albergar la idea de que cualquier tiempo pasado fue mejor asegura que suframos el dolor emocional en el presente. Nos impide soltar, dejar ir. Y nos sume en el pánico a un abismo que nuestros ojos se empeñan en ver demasiado profundo.

Así es que surge el vértigo. Pero no cualquier vértigo. El emocional. Ese que nos impide mirar al pasado para cerrar etapas, cicatrizar nuestras heridas y dejar de golpearnos donde nos duele.

2. No permiten que su pasado emocional arruine su presente

Las personas emocionalmente inmaduras piensan que mirar hacia el pasado es una pérdida de tiempo, que no necesitan limpiar su interior y que lo importante es vivir el presente.

Así, la suciedad de su pasado emocional se va acumulando y acumulando creando una montaña de dolor cada vez mayor.

Para hacernos una idea, es como si un alérgico metiese debajo de la alfombra todo el polvo de su casa pensando que así no le afectará.

Dejando de revisar tu interior no consigues escapar de él, sino permitir que las partes negativas de tu pasado emocional se hagan dueñas de tu vida presente. Y esto, por supuesto, resta espacio a lo positivo y, además, duele. Duele mucho.

Por eso, cuando has aprendido suficiente del dolor, miras a tu interior para sanar tu pasado emocional y subes un escalón más.

3. Dejan de quejarse

O cambias o aceptas. Si eres una persona emocionalmente madura te das cuenta de que la queja te ha metido en más de un laberinto oscuro. Somos lo que pensamos, y eso las personas emocionalmente maduras lo han experimentado. Si actúas más y te quejas menos significa que estás creciendo emocionalmente.

4. Se permiten el lujo de cometer errores

Estás madurando si te has dado cuenta de que los errores son una buena forma de aprendizaje. Porque no es ningún delito, sino que es otra manera de comprender el camino.Aceptas tus limitaciones y trabajas para mejorarlas.

Los errores son, ahora, oportunidades de crecimiento.

5. Han aprendido a abrirse emocionalmente

Estás madurando si te das cuenta de que las corazas pertenecen al pasado y que solo dificultan tu viaje. Por eso, dejarás de temer al compromiso y al amor, confiando en ti y en los demás de manera plena.

La madurez emocional te permite tomar las riendas de su vida. Tener una visión propia del mundo y una gran ambición para el éxito. Al desarrollar la madurez emocional, la vida se convierte en un placer y no una tarea.

La madurez emocional no evoluciona mientras dormimos. Requiere esfuerzo, práctica y paciencia. La vida no te enseña nada, te lo dice todo. Tu felicidad y tu satisfacción están en tus manos.

El rincón de la mujer emprendedora

viernes, 26 de mayo de 2017

Me llaman egoísta por pensar en mí: yo lo llamo “amor propio”

Siempre llega un momento a lo largo de nuestro ciclo vital en que por fin, damos el paso. Nos liberamos de ciertas situaciones, cosas e incluso personas que lejos de ofrecernos bienestar, nos hacen daño. Este acto de valentía personal es visto por muchos como el reflejo del egoísmo, cuando en realidad, es el brillo del amor propio.


Hemos de tener en cuenta, además, que este constructor psicológico nunca suele comprenderse del todo. Tradicionalmente la idea del amor propio suele quedar relacionada con cierto componente narcisista y con ese egoísmo individualista que solo busca el beneficio propio. Nada de esto es cierto.

Solo hay un amor que debe durar para siempre y es el amo propio. Porque la dignidad tiene un precio muy alto y no debemos aceptar “rebajas”…

Hay un opinión muy extendida entre los psicólogos y especialistas en materia emocional, que nos comenta aquello de que las personas, en general, “somos unos eruditos en materias racionales, pero unos analfabetos en materia emocional”. Reprimir lo que uno siente o desea no es saludable. Al igual que tampoco lo es no ser capaz de respetar o de empatizar con las necesidades ajenas.

Nadie es egoísta por decir “no”, nadie debe ser etiquetado por atreverse a dar el paso y decir…”Basta”. Te invitamos a reflexionar sobre ello.

La falta de amor propio alimenta nuestros miedos

La falta de amor propio alimenta nuestros miedos y nos hace vulnerables. Para comprender un poco mejor esta idea, basta con adentrarnos en el siempre fascinante mundo de la neurociencia. Según un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Dartmouth (New Hampshire, Estados Unidos), el área de nuestro cerebro asociada al amor propio y la autoestima sería la vía frontroestriatal.

A mayor activación de esta región más fuerte es nuestra autoestima. Ahora bien, una idea equivocada que por lo general, se suele tener al respecto de esta dimensión es que las personas con un amor propio elevado y una fuerte autoestima son, casi siempre, las más inteligentes y triunfadoras.

No es cierto, o por lo menos, una cosa no está relaciona con la otra. En realidad, los investigadores tienen claro un aspecto: la actividad en la vía frontroestriatal es un reflejo de nuestra salud emocional: a un nivel más bajo de activación las personas tienen mayor riesgo de padecer miedos, inseguridades y a largo plazo, hay un riesgo más elevado de padecer depresión.

Desde un punto de vista emocional, las personas que no se atienden y que no se valoran como merecen buscan que los demás lo hagan, cubriendo así dichas carencias para “reafirmarse”. Necesitan reconocimiento y afecto de un modo muy intenso. Lejos de “autoabastecerse” con una buena dosis de amor propio, quedan cautivos de las voluntades ajenas y ello, es el principio de una lenta autodestrucción.
El vínculo sutil entre la autoestima y el amor propio

En ocasiones, caemos en el sutil embrujo de pensar que siempre es mejor atender lo que hay fuera que escuchar las necesidades que demanda nuestro interior. El que esto sea así se debe, en ocasiones, a patrones educativos o diversos entornos o personas, capaces de vulnerar nuestra autoestima.

Si no logras ver lo que vales, es probable que te juntes con quien tampoco pueda verlo.

Lo peor de todo ello acontece cuando este condicionamiento externo hace que nosotros mismos lleguemos a necesitar la aceptación de los demás como modo de recuperar nuestra estabilidad emocional. Todo ello hará que vayamos por el mundo rotos y tan fragmentados que nos necesitemos “vestirnos” aún más con los valores ajenos, con las reglas y convicciones de quienes nos rodean hasta quedar deshilachados… Vacíos.

Te explicamos a continuación cómo evitarlo.

Cómo “encender” nuestro amor propio

Ante una autoestima lesionada nada mejor que tomar conciencia de esa herida, de esa fractura que nos ha desconectado, por encima de todo, con nosotros mismos.

Practica la compensación emocional: los consuelos a todos tus miedos, las preguntas a tus vacíos y el alivio para tus tristezas, no siempre están en el exterior ni en las personas que te rodean. Debes buscar tu propia compensación emocional. El amor que más puede ayudarte en estos casos es sin duda el amor propio.

Para encender el interruptor de nuestra autoestima, debemos pensar en algo:complacer agota, y aún más, hacerlo cada día durante toda la vida nos puede acabar destruyendo. No es real, no es saludable. Nadie es egoísta o cínico por decir lo que piensa, por practicar la sinceridad que nace del respeto pero que sabe marcar posiciones para protegerse.

Para elevar la autoestima y disponer de un buen amor propio debemos considerarnos a nosotros mismos como personas valiosas. Aún más, lo seguiremos siendo a pesar de nuestros errores, de nuestros fracasos. Porque unos resultados no determinan quien eres, lo determina el hecho de que tras caer vuelvas a ser capaz de levantarte.

Así que lejos de compararnos con otros o de dejar que nos afecten las críticas maliciosas, no dejes de alimentar ese vínculo de amor contigo mismo. Porque como dijo una vez Jiddu Krishnamurti, la religión de todas las personas debería ser, sencillamente, el acto de saber amarse a uno mismo.

El rincón de la mujer emprendedora

jueves, 25 de mayo de 2017

Gestionar las emociones a través de la respiración

El cuerpo, las emociones y los pensamientos forman un todo. Lo que ocurre en cada uno de esos ámbitos, tiene efectos sobre los demás. No existe la más mínima posibilidad de que actúen por separado. De ahí que cuando te encuentres en un problema, sea conveniente que te preguntes no solo por uno de esos componentes, sino por todos.



Una de las funciones que tiene mayor incidencia en la salud física y mental es la respiración. A la vez, en la respiración se reflejan las emociones, los sentimientos, la relación con el entorno y el estado general del cuerpo. Por eso, aprender a respirar te puede ayudar significativamente para gestionar de una manera más adecuada lo que sientes.

La respiración en las emociones

La respiración forma parte del sistema autónomo del organismo. Las funciones que componen ese sistema, por ejemplo la digestión, operan sin que se lo ordenemos. Sin embargo, la respiración es la única actividad de esa categoría sobre la que podemos ejercer un importante margen de control. De ahí que podamos aprender a manejarla.

La respiración cambia según la emoción que predomine en nuestra mente. Cuando sentimos miedo, se hace más difícil respirar, es como si nos quedáramos sin aire. De hecho, pueden aparecer sensaciones de ahogo. Si hay ansiedad, la respiración se vuelve rápida y superflua, por eso no hay una adecuada oxigenación del cerebro.

Si lo que predomina es la tristeza, la respiración se hace mucho más lenta y profunda. De ahí que no sea raro que en estados de depresión aparezcan los suspiros con mucha frecuencia. En las situaciones de estrés, la respiración se torna entrecortada.

Cuando la respiración cambia su funcionamiento regular, también se alteran todos los ritmos vitales del organismo. Por eso es tan importante.

El manejo de la respiración

Para aprender a gestionar las emociones a través de la respiración, lo primero que debes saber es que esa función puede ser de varios tipos. Hay básicamente dos formas de respirar que inciden en el mundo emocional:

La respiración abdominal. Es la forma natural de respirar, por eso la tienen los bebés al momento de nacer. En este tipo de respiración es como si tragaras el aire y lo llevaras al estómago. Se basa en el funcionamiento del diafragma. Es altamente saludable para aliviar tensiones y oxigenar órganos vitales como el corazón y el hígado. Si la practicas con frecuencia obtienes grandes beneficios.

Respiración energética. Es la que aparece durante los momentos en los cuales realizamos ejercicios físicos. Su principal función es la de llenar de vitalidad al organismo en su conjunto. Muy adecuada para momentos de grandes dificultades emocionales.

La ira es una de las emociones más dañinas para el cuerpo y la mente. Por eso es de importante que aprendas a controlarla, para evitarte males mayores. Lo puedes hacer a través de la respiración.

En el momento de experimentar el enfado, quédate quieto. Luego inspira profundamente y después exhala, con toda la fuerza de la que seas capaz. La ira es como una olla a presión a punto de explotar; respirar con gran potencia, se asemeja a la liberación de la presión en ese tipo de artefactos. Si no se produce ese escape, de seguro habrá un estallido.

Cuando experimentes cierto agotamiento en la respiración, comienza a inhalar y exhalar de forma pausada. Ya estás tranquilo. Le evitaste a tu organismo una sobrecarga emocional que podría dañarlo y también evitaste un conflicto probablemente innecesario.

Evalúa la forma en que respiras diariamente y toma conciencia sobre lo que ella refleja. Al cuidar tu manera de respirar, también proteges tu cuerpo, tu mente, tu vida.

El rincón de la mujer emprendedora

miércoles, 24 de mayo de 2017

Pregúntate

Las 8 preguntas que predicen tu éxito y el de las personas que contratas.


1. Las nuevas ideas y proyectos a veces me distraen de las anteriores.

2. Los contratiempos no me desaniman.

3. He estado obsesionada con cierta idea o proyecto durante un tiempo, pero más tarde, perdí el interés.

4. Trabajo duro, soy una trabajadora dura.

5. A menudo me he puesto metas, pero más tarde opté por seguir otra meta diferente.

6. Tengo dificultades para mantener mi enfoque en proyectos que sólo tienen unos pocos meses.

7. Siempre termino lo que empiezo.

8. Soy diligente (cuidadosa, con interés, activa...)

El rincón de la mujer emprendedora